
Ahora que están de moda más que nunca las series americanas (al menos para nuestra generación, que no pilló Falcon Crest y/o Corrupción en Miami, entre otras..) y a pesar de la enorme ventaja que supone internet a la hora de andar al día (ese lujo asiático de ir a la par con la emisión al otro lado del charco..) aún quedan bastantes series interesantes fuera del radar general, como lo suelen ser las estupendas series de HBO y demás canales de cable (Deadwood, Los Soprano, Oz, Nip/Tuck, The Shield...) así como bastantes series de las generalistas que, bien por su cadena, por su horario de emisión o por su abanico de audiencias, no le queda otra que sobrevivir como serie de culto para un grupo de freaks más o menos numerosos. En el caso que nos ocupa, la serie de intriga de Rob Thomas, aun sin entrar entre los 100 programas más vistos de Estados Unidos, se las ha ingeniado para sobrevivir hasta una tercera temporada (por ahora) gracias en buena parte al apoyo entusiasta de los no precisamente escasos fans de Buffy Cazavampiros que, como buena parte de la crítica, la vienen considerando uno de las mejores series de la televisión americana, y una digna heredera de la serie de Joss Whedon cancelada hace ahora tres temporadas. Ahora, ¿justifican las negras crónicas de Neptune toda esa aclamación, así como el título de sucesora de la serie de culto por antonomasia?.
Pues bueno, supongo que cabe empezar por el planteamiento de la serie... Veronica Mars (Kristen Bell), era una adolescente en Neptune, California que se codeaba con la clase alta del instituto debido a que su padre Keith (Enrico Colantoni) era el Sheriff y a su relación con Duncan Kane (Teddy Dunn), hijo del hombre más poderoso de la ciudad. Pero en cuestión de una semana Duncan la deja sin darle explicaciones y su mejor amiga, la hermana de Duncan -Lilly- aparece asesinada. El Sheriff Mars

investiga al padre de Lilly por el crimen, y pronto una campaña de desprestigio y el desprecio generalizado de la ciudad fuerzan su dimisión del cargo y la desaparición de su mujer, que no soporta la situación. Así, Veronica y su padre se convierten de la noche a la mañana en los parias de Neptune, a pesar de que sus vecinos tengan que requerir de sus servicios, tanto en la agencia de investigaciones privadas de Keith como en el baño de señoras del instituto, donde los alumnos recurren a Veronica para resolver problemáticas variadas.. Al igual que en Buffy, la protagonista es una adolescente con elevadas dosis de sarcasmo, ingenio, tozudez y, culebrón adolescente obliga motivaciones sentimentales moderadamente retorcidas, cualidades que se van acentuando a medida que la serie avanza y se acomoda, lo que lleva también a que otros personajes principales en principio unidimensionales, como los de Duncan, Logan Echolls (el novio de Lilly), Eli Navarro (el líder de la banda de moteros local), Wallace Fennel (el mejor amigo de Veronica), "Mac" o los hermanos Casablancas vayan adquiriendo matices quizás inesperados en un inicio. Las tramas también van a más a lo largo de su primera temporada; a Thomas le lleva unas cuantas entregas sacar a la superficie todos los conflictos en juego, pero cuando lo hace finalmente, la serie deviene en un torbellino de emociones, giros argumentales, y detalles más o menos sutiles que van tratando de adivinar un desenlace al misterio, siendo así en cierta forma deudora del cine negro de los años 40, concretamente de El Sueño Eterno de Howard Hawks y de Retorno al Pasado de Jacques Tourneur, en este último caso por la lúgubre y por momentos ensoñadora paleta de colores escogida por el creador, que también podría emparentar a la serie con el mundo del cómic -si bien en muy inferior medida a la de las series de Whedon, pues Veronica Mars está bastante más conectada con la realidad social que Buffy o Angel, si bien estas también proporcionaban interesantes visiones abstractas de conflictos con una perfecta traslación a la realidad-. También tiene guiños a la cultura popular, no tan extensos como en Las Chicas Gilmore, Padre de Familia o en Buffy, pero igualmente apreciables como los gags de Keith a costa de Spinal Tap, o los papeles secundarios de Harry Hamlin (La Ley de Los Ángeles), Steve Guttenberg (Loca Academia de Policía), o de las antiguas protagonistas de Buffy Alyson Hannigan y Charisma Carpenter, aparte de tener una notable querencia por la música de los franceses Air en su banda sonora -pese a que la sintonía es de Dandy Warhols-. Porque es divertida, porque es apasionante, porque es bastante más compleja que muchas de las series de cadenas generalistas, porque ningún padre calzonaxos es tan enrollado como Keith Mars, porque -para qué negarlo- Kristen Bell está para comérsela, y porque es una magnífica cura al creciente enchote y la decreciente reflexión en 24, Veronica Mars merece atención y cierto mimo por parte de los fanáticos televisivos como la serie aún por descubrir que es.
Veronica Mars se emitirá todos los jueves a partir del día 19 (sí, pasado mañana) a las 21:45 horas en el canal Cosmopolitan de Digital + y Telecable, si es que alguno está dispuesto a aguantar la horrible voz doblada de la protagonista... (Trailer)
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