Algún día, Aitor nos deleitará con un reflexivo post sobre la rutina, la inercia y demás males tan comunes a nuestra especie. No me cabe duda de que buena parte del tiempo lo paso en ese estado; para mayor inri, esto se acentúa aún más en períodos de exámenes tan interminables como estos, en los que el término "vida social" empieza a sonar algo más lejano de la cuenta. Hablando de tipos ociosos, mi padre ha cenado con Don Manuel esta noche, si bien uno prefiere no pensar qué momentos se habrán evocado, estando el hombre, como estaba, en confianza. El caso es que parece claro por qué este personaje sigue; tiene miedo a la inactividad, a dejar de ser alguien, a dejar de tener el derecho de saltar un par de alaridos cada mañana a sus asesores, y quedarse tan ancho. Digo yo que su intervención sería bastante más productiva en un episodio de 7 Vidas (¿el padre de Sole?), pero parece ser que uno no ve las cosas con mucha claridad a esas alturas.. más dura será la caída. Seamos pos...
Mentes de usar y tirar a buen precio.