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Dos Tipos Duros

Puestos a retomar el blog, que ya iba siendo hora, imagino que su evolución natural es ir acercándose hacia la cultura popular -al menos por mi parte- y sobre todo a los aspectos de esta misma no especialmente obvios, y no por ello menos interesantes, y ni mucho menos destinados a minorías selectas. Los dos actores destacados aquí nunca buscaron el culto de fans concretos; actores ambos polifacéticos, de vasta cultura e ideas progresista, su aspecto y duro y perturbador en ocasiones, así como su inconformismo y resistencia a languidecer en papeles rutinarios, a crear una "franquicia" interpretativa, les impidió consolidar plenamente su estatus de estrellas, de grandes "héroes americanos" como lo fueran sus respectivos contemporáneos conservadores John Wayne y Clint Eastwood. Y sin embargo Kristofferson y sobre todo Ryan fueron verdaderos héroes, cuando la pantalla plateada les dio la oportunidad.



(Nadie Puede Vencerme)
Before to fight, you have to think, and I can’t think anymore” (Lt.Benson, La Colina de los Diablos de Acero)

Robert Ryan nació en 1909 en Chicago de padres irlandeses con ciertos recursos. El joven Ryan estaba lleno de inquietudes creativas y de inhibiciones al mismo tiempo, una timidez que no desapareció ni siquiera al llegar al estrellato. En la universidad destacó en el boxeo, pero su verdadera deseo era convertirse en dramaturgo. La Depresión, sin embargo, le llevó a una infinidad de trabajos sin futuro en vapores africanos o ranchos de caballos en Montana.. tras años vagabudeando, y con alguna oportunidad aislada como dramaturgo, todas ellas fallidas, se decantó por la actuación, para lo que ingresó en la escuela de interpretación de Max Reinhardt. Allí conoció a Jessica Cadwalader, con quien se casó en 1939 (y cuyo matrimonio duraría hasta la muerte de ella en 1972) haciendo su debut teatral en Hollywood en 1940. Allí también hizo pequeños papeles para la Paramount, pero no fue hasta el éxito de la obra teatral Encuentro en la Noche en el 42 cuando Ryan firmó por el estudio RKO y emepzó a recibir papeles de mayor enjundia. Esta progresión se vio frenada por la II Guerra Mundial, como para tantos otros; Ryan se enroló en el cuerpo de Marines, y allí permaneció de 1944 a 1947, como instructor de marines, observando las secuelas físicas y psicológicas de los retornados, que le hicieron abrazar la causa pacifista. Durante este período, alejado de la actuación, se dedicó a la pintura en sus ratos libres. A su vuelta a la vida civil, le esperaban los dos mejores papeles que había recibido hasta entonces: el protagonista masculino de Una Mujer en la Playa (Jean Renoir) y el de un ex-soldado implicado en la muerte de un judío en Encrucijada de Odios (Edward Dmytrik). El cine negro estaba entonces en su apogeo, y el aspecto imponente pero expresivo de Ryan, que le permitía interpretar tanto villanos con sustancia como galanes atípicos se ajustaba perfectamente al género. Pese a que Robert Mitchum y Robert Young tenían más nombre, Ryan les hizo sombra con un papel antipático pero interpretado con mucha más pasión; hoy día es lo único que destaca realmente de un filme cuyo acercamiento al antisemitismo, aunque muy liberal para la época, era bastante inofensivo. Ryan recibió por Encrucijada de Odios su primera y única nominación a los Oscar.


(Encrucijada de Odios: Robert Ryan, Robert Mitchum)



La RKO le colocó entonces con acierto en papeles protagonistas con los directores más destacados del estudio, como Jacques Tourneur (Berlin Express, 1948), Robert Wise (Nadie Puede Vencerme, 1949; la que Ryan consideraba su mejor interpretación y que fue una de las fuentes de inspiración de Toro Salvaje, de Scorsese), Max Ophüls (Atrapados; 1949), Fritz Lang (Encuentro en la Noche, 1952; adaptación de la obra de teatro que le lanzó junto a Marilyn Monroe), Nicolas Ray (Una Casa en la Sombra e Infierno en las Nubes, ambas del 51; esta última la protagonizó junto con su equivalente conservador en Hollywood, John Wayne), que básicamente le hicieron la segunda estrella más popular del estudio tras Robert Mitchum, y básicamente entre ellos dos lo mantuvieron a flote durante aquellos años. Al igual que Wayne, Ryan estaba comprometido a su causa, en este caso la liberal, sobre todo tras ver el desolador panorama que se les había presentado a muchos compañeros de lucha, veteranos de la II Guerra Mundial; muchos de sus compañeros entraron en la "lista negra" tras negarse a delatar a compañeros como comunistas en sus comparecencias en el Comité de Actividades Antiamericanas del senador Joseph McCarthy. Ryan, les apoyó explícitamente, además de colaborar en grupos pacifistas y contrarios a la proliferación nuclear, y sin embargo no fue citado, quizás, como decía el propio Ryan, debido a su condición de irlandés, católico y ex-marine. Pese a ello, la edad dorada del cine negro tocaba a su fin, y durante el resto de la década de los 50 sus papeles protagonistas se alternaron con papeles antagónicos, destacando dos de gran hondura psicológica: el criminal capturado por James Stewart en Colorado Jim (Anthony Mann; 1953), y el pequeño cacique de Black Rock amenazado por la curiosidad de Spencer Tracy en Conspiración de Silencio (John Sturges; 1955). Otros papeles destacados fueron los de La Casa de Bambú (Samuel Fuller; 1955), la bélica La Colina de los Diablos de Acero (Anthony Mann; 1957, ambientada en la Guerra de Corea) y el thriller Apuestas contra el Mañana (Robert Wise; 1958).



(El Repartidor de Hielo: Robert Ryan, Jeff Bridges)


Durante sus años de estrellato, Ryan había demostrado muy poco apego por las costumbres de Hollywood, el mundo del glamour y las fiestas; era un hombre discreto, con un matrimonio estable, y el ambiente que le rodeaba no era de su gusto, lo que le llevó en los 60 a centrar cada vez más su carrera en el teatro (en obras como Primera Plana, Largo Viaje de un Día Hacia la Noche de Eugene O'Neill; o Marco Antonio Y Cleopatra y Othello, de Shakespeare) apareciendo en la pantalla menos a menudo y en papeles secundarios, en los que destacaba independientemente de la calidad de la película (un ejemplo sería su San Juan el Bautista en Rey de Reyes, de Nicolas Ray, 1961), o de la escasa definición de su personaje (Doce del Patíbulo, donde sólo contaba con unas pocas escenas). No obstante, en este período crepuscular están algunas de sus películas más conocidas hoy día, como El Día Más Largo (Ken Annakin, Bernhard Wicki, Andrew Marton, 1962), Los Profesionales (Richard Brooks, 1966), que le emparejó con Lee Marvin en cierta forma sucesor suyo; y Grupo Salvaje (Sam Peckinpah, 1969), como un antiguo fuera de la ley a la caza de sus viejos compañeros, que lo abandonaron a su suerte. Además de las apariciones de rigor en filmes bélicos, de moda en aquellos años y para los que tenía el aspecto perfecto, como La Batalla de las Árdenas (Ken Annakin, 1965), junto con otras interpretaciones brillantes, como La Fragata Infernal (Peter Ustinov, 1962). Su último filme fue una adaptación cinematográfica de El Repartidor de Hielo (John Frankenheimer, 1973; con Lee Marvin Jeff Bridges), obra de Eugene O'Neill en la que interpretaba a un anarquista moribundo, con la paradoja de que el propio Ryan se estaba muriendo de cáncer de pulmón al mismo tiempo. Por este film recibió varios premios de asociaciones de críticos, la mayoría a título póstumo. Como curiosidad, el apartamento en que vivía en Nueva York sería ocupado a continuación por John Lennon hasta su muerte en el año 80.

Por si alguno está interesado, la revista web tren de sombras escribió un artículo al respecto de La Colina de los Diablos de Acero.

(y luego vendrá Kristofferson..)

Fotos varias:

Berlin Express, 1948 (con Merle Oberon)




Grupo Salvaje, 1969



Colorado Jim, 1953



El Día Más Largo, 1962 (con John Wayne)






La Fragata Infernal, 1962



Encuentro en la Noche, 1952

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