El verano es el momento de desconectar. Revelación asombrosa, y supongo que una tomadura de pelo para nosotros los eficientes universitarios que caen en esas divertidas masacres. Pero este año querían ponernoslo aún más complicado, se ve, porque han querido dejar claro que el verano es una estación de provecho para un fraude electoral, o para una nueva maniobra de distracción; tiempos en que la clase política tal y como la veníamos conociendo baja la guardia -así como El País el grosor de sus ediciones-, mientras otros actores ven la oportunidad de jugar sus cartas, en uno y otro bando. Tipos peligrosos por su estupidez, porque creen en algo sin medias tintas, sea llegar hasta Teherán de cabeza en cabeza nuclear o desafiar al resto del mundo sin límite alguno. En el momento en que se cree que se pueden llevar a la práctica las ideas que te da la almohada es cuando el mundo empieza a temblar, porque las inseguridades de un par de gobernantes israelíes vienen dando lugar a una matanza felizmente auspiciada por el bando contrario, que considera esas bajas humanas beneficiosas para su causa, mientras los antiimperialistas de turno lo aclaman como el nuevo "Ché" Guevara. Resultado: volvemos a 1982, con Líbano y los libaneses de nuevo como tablero de juego, con Maruja Torres deambuleando por las calles de Beirut. No parece que se haya aprendido nada en estos 24 años; al contrario, cada vez proliferan con más frecuencia las ideas felices, casuales o meramente electoralistas en posiciones en los que son necesarios el pragmatismo, la discreción y el sentido común. Pero en esta era de "realities", lo que cuenta es el espectáculo, hay que ayudar a desconectar en verano, y nada mejor que una masacre o un pucherazo con que acompañar el desayuno mientras esperamos por Buffy, la Cazavampiros.
P.D. No sólo las imágenes o Maruja Torres nos recuerdan a la anterior invasión; The Human League sacaron en 1984 el single The Lebanon, y aunque Philip Oakey no es Walter Cronkite -ni mucho menos Bob Dylan-, volverla a escuchar ahora es una experiencia tan desoladora como necesaria:
She dreams of nineteen sixty-nine
Before the soldiers came
The life was cheap on bread and wine
And sharing meant no shame
She is awakened by the screams
Of rockets flying from nearby
And scared she clings onto her dreams
To beat the fear that she might die
And who will have won
When the soldiers have gone
From the lebanon
The lebanon
Before he leaves the camp he stops
He scans the world outside
And where there used to be some shops
Is where the snipers sometimes hide
He left his home the week before
He thought hed be like the police
But now he finds he is at war
Werent we supposed to keep the peace
And who will have won
When the soldiers have gone
From the lebanon
The lebanon
The lebanon
From the lebanon
I must be dreaming
It cant be true
I must be dreaming
It cant be true
And who will have won
When the soldiers have gone?
From the lebanon
The lebanon
The lebanon
From the lebanon
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